Los oledores de tragedias están por todos lados, se levantan a la mañana y empiezan a encontrar las cosas mal. Y se sumergen en la rabia, una rabia que dura hasta que se van a la cama, e incluso ahí se retuercen en su insomnio, incapaces de quitar de sus mentes los pequeños obstáculos que han hallado. Se sienten en contra, es un complot. Y por estar constantemente furiosos sienten que siempre tienen razón. Los ves en el tráfico tocando bocina como salvajes ante la más leve infracción, puteando, desparramando sus insultos. Los sentís en las colas de los bancos, de los supermercados, de los cines, presionan en tu espalda te pisan los talones están impacientes por una furia. Están por todos lados y en todas las cosas, esas almas violentamente infelices. En realidad están asustados, como siempre, quieren tener razón, fustigan sin cesar...es un mal, una enfermedad de esa raza.
Thanks Charles.
Thanks Charles.
